Bienvenido Otoño,
ya escupirás desde los árboles,
para que pise tu hojarasca
y llores y llores
y flores y me busques
abrazos con el viento.
Hueles al aire que respiro cuando lloro,
octubre de martes,
de mares y de pesadumbre.
Duraras hasta que me fuera (ojalá),
un día de estos,
en octubre
del mes de octubre.
jueves, septiembre 22, 2005
jueves, septiembre 15, 2005
DEAD CAN BUY
Entras. Conoces Tower Altavista a la perfección. Vas clavado, derecho por Cibo Matto ¿Dónde demonios estará un grupo de japonesas con un inglés hijo de Beatle? El pedo de ese tipo de tiendas es que los cd’s están etiquetados por género. Carajo, ¿quién decide qué genero toca Ute Lemper, Marvin Gaye, Cohen, Cave? Al pasar atrás del dark, ves un par de ojos que pertenecen a un cuerpo fino y delgado, alto, de chica non oscura. Te haces pendejo. Das la vuelta en "u" y notas que la chica está entre Cranes y Cocteau Twins. No se decide por cuál llevar. Conoces ese gesto de mirada que busca alguna señal que indique la preferencia por el disco: derecha, izquierda, no se decide, hace muecas. Tu estrategia-sueño a seguir se repite. Llegas junto a la mujer y te detienes ante ese álbum que te sabes de memoria y que ya compraste en esa misma tienda hace 5 años. Finges interés. Lees la lista de canciones, te la sabes ya. Esperas que ella note tu presencia - ¡cómo evitarla!- y tu elección. Y lo hace ¿Conoces de Dead Can Dance? Te pregunta como quien en catecismo hace su primera intervención. Sí, un poco -contestas como no creyendo que te dirigió la palabra-. Es que no sé cuál comprar. Pues mira, el Towards the within -dices en perfecto inglés- es el más famoso, llévalo. Ya escuché el Treasure -en imperfecto inglés- de Cocteau -en perfecto francés- y me mató. Es el más oscuro de ellos. Sí, porque el Milk y el Heaven son más claritos, pero ¿cuál me llevo de estos? Mmm ¿ya oíste Cranes, Lacrimosa, Bel Canto, Bauhaus, Siouxie? Me suena Siouxie, ¿a poco conoces a todos? Pues... sí, mira lleva este de Cranes y este de Dead… ¿son para ti? Sí, ya sé que me veo fresa. Oye, yo no etiqueto Jaja, ya sé, aunque tus tenis amarillos no dicen mucho de tu música. Es que yo sí oigo de todo, todo, todo -¡deja en paz mis tenis amarillos!-. Bueno, adiós, gracias, me llamo Teresa. Adiós Teresa.
Idiota cobarde idiota cobarde idiota cobarde idiota cobarde idiota cobarde idiota cobarde idiota cobarde… Disculpa busco Stereo Type A de Cibo Matto...
martes, septiembre 13, 2005
Tiresias DF
He intentado navegar miles de leguas a ciegas. Esta noche me cobija la materia y no hay luz que pinche estos ojos yermos. Tras haberme embriagado del vientre de una mujer, haciendo una faena al mejor de los dioses, me ha embestido y castrado el destino injusto y cruel. [La soledad acapara mis límites cuando ya está puesto que la oscuridad me cubra manto sempiterno]. Esta mañana, he despertado taumaturgo, hermafrodita y sin cansancio. Palas eterna me tiene guardada una larga vida muy interesante, ataviada de santeros y premoniciones. Mi navegación ha recobrado ruta, bitácora y brújula. Tengo el don de la ceguera, debo dar miles de destinos.
"Tiresias, solo, recorría la sagrada región teniendo la barba incipiente con sus perros; sintiendo una sed innombrable, llegó junto a la corriente de un manantial ¡Desdichado! Sin quererlo vio las cosas que no están permitidas. Encolerizada, Atenea igualmente le habló: "¿Qué divinidad te condujo a ti, que no llevarás más los ojos contigo, por un difícil sendero?" Ella dijo por un lado estas cosas, y por el otro la noche se apoderó de los ojos del joven. Feliz Tiresias, pues tú has visto sin ser destruido el cuerpo desnudo de Atenea (…) Vives habiendo perdido la luz de tus ojos; Atenea transportó el brillo de tus ojos a tu espíritu".
"Tiresias, solo, recorría la sagrada región teniendo la barba incipiente con sus perros; sintiendo una sed innombrable, llegó junto a la corriente de un manantial ¡Desdichado! Sin quererlo vio las cosas que no están permitidas. Encolerizada, Atenea igualmente le habló: "¿Qué divinidad te condujo a ti, que no llevarás más los ojos contigo, por un difícil sendero?" Ella dijo por un lado estas cosas, y por el otro la noche se apoderó de los ojos del joven. Feliz Tiresias, pues tú has visto sin ser destruido el cuerpo desnudo de Atenea (…) Vives habiendo perdido la luz de tus ojos; Atenea transportó el brillo de tus ojos a tu espíritu".
De Calímaco, Himno V
lunes, septiembre 12, 2005
Volar es balar, el Cosmonauta es el hombre nuevo
Habría que dejar de soñar con soñar,
habría que dejar de soñar con volar.
Habría de ser el nuevo sueño ahora andar tan alto,
tan alto como el cosmonauta.
Volar no resuelve nada:
"De colores pinto el cielo
para bailar debajo de cada farola que inventamos.
¿Te acuerdas cuando me decías que fuera al sur?
Donde quieras, ¿quieres?
Al sur a buscar la vida que no encuentro,
porque la encontré con vosotros.
A vuestro lado y al nuestro,
al lado del viento que se ha calma’o
cuando dejo de entender
porque entiendo que no hay malos ni buenos.
Sólo hay, sólo hay que pensar que todo pasa,
que si estamos locos es porque pensamos subir muy alto.
Alto como el cosmonauta.
No el alto que entenderéis como alto.
Alto como el cosmonauta,
cuando encuentro una vida que no tengo,
cuando suena una guitarra,
cuando el sol de la primavera se cae muy lento,
cuando sigo manchando las hojas con letras".
De El Cosmonauta. Elbicho.
habría que dejar de soñar con volar.
Habría de ser el nuevo sueño ahora andar tan alto,
tan alto como el cosmonauta.
Volar no resuelve nada:
"De colores pinto el cielo
para bailar debajo de cada farola que inventamos.
¿Te acuerdas cuando me decías que fuera al sur?
Donde quieras, ¿quieres?
Al sur a buscar la vida que no encuentro,
porque la encontré con vosotros.
A vuestro lado y al nuestro,
al lado del viento que se ha calma’o
cuando dejo de entender
porque entiendo que no hay malos ni buenos.
Sólo hay, sólo hay que pensar que todo pasa,
que si estamos locos es porque pensamos subir muy alto.
Alto como el cosmonauta.
No el alto que entenderéis como alto.
Alto como el cosmonauta,
cuando encuentro una vida que no tengo,
cuando suena una guitarra,
cuando el sol de la primavera se cae muy lento,
cuando sigo manchando las hojas con letras".
De El Cosmonauta. Elbicho.
martes, septiembre 06, 2005
Narcissistic Bathers (boceto de un personaje)

Oliver W. ¿Oscar W? no tuvo conciencia jamás de que la vida no era tan elegante, de que el carnaval había terminado. Oscar no fumaba pero usaba tirantes para mantener sus pantalones firmes. No se dio cuenta jamás, de que los errantes ya se iban de la ciudad cuando el decidió ponerse cera en el pelo y usar calcetines con rombos. La música, significo un tanque de oxigeno debajo del mar. ¿Se han visto reflejados/refrescados en un miserable charco? Es lo mismo que la música en tu habitacion, cerrar los ojos y sumergirse en el espejo de uno mismo. Oscar quería transformar el mundo peinándose cuidadosamente antes de salir de su casa, pero mientras el día transcurría iba desapareciendo la firmeza y tristemente la forma de su cabello: ahí estaban contenidas todas sus aspiraciones. Parecía no importarle el mundo, pues dividia sus minutos tratando de encontrar al diablo en los detalles. Una mancha en el borde del azulejo del baño. Una elegancia violenta capaz de doblar la tela sin arrugarla.
lunes, septiembre 05, 2005
El Abrevadero de los Dioses
He abrevado de la esperanza durante los últimos 18 años. No me pregunten qué es o qué espero, porque puedo contestar como el poeta de Chiapas y no se vale robar. Esperemos a ser el pez que nada en el Sumidero, el agua fresca tras andar de Pochutla a Puerto Ángel, el limón para el pastor y la sal para el limón. Lullaby de la Cura a las tres del tarde de un lunes septembrino en un corporativo de banco transnacional cerca del zócalo, ni luz ni diablo ni hora ni aire, sólo Smith gimiendo en tu oído, eso, eso, muchachos, es la esperanza en forma de pez, agua, limón, sal y canción. Mi abuelo solía ir a la cantina "El Abrevadero de los Dioses" a vivir, bailar, beber y esperar. Cayó borracho muchas veces y murió una vez, caray, él tenía la esperanza de morir varias veces.
domingo, septiembre 04, 2005
De Violeta, Jacaranda y el mexica
Hay un lugar de esos que la vida regala -y es que hay otros que la vida vende, renta, presta-. Este se presenta a diario cuando le abro mis ojos a las ocho y media de la noche. Es una calle de Barcelona. Entensa, con "c" francesa. Huele a motoneta y a chicos que van a toda pastilla. Sucede cada jueves en esta esquina de Pino y Miguel Ángel, Coyoacán, D. F. Ha llovido y en primavera la jacaranda perfuma horriblemente el gusto y pienso en Violeta, mi Catalana. Para desatorarme de esa sensación me pellizco y me lavo los dientes. A pesar de que el viaje al Viejo Mundo es instantáneo, me molesta tener que pensar en el pasado a diario. A los lugares regalados no se les ve colmillo. Violeta tiene un hija, Jacaranda. Este Huitzilopochtli del siglo XXI que soy desea hacer un favor al mundo. Voy a dinamitar la calle, para que nunca más se sepa que el olor de las flores es un fármaco de la memoria que debería prohibirse a los mayores de 30. Me lavo las manos y entonces tomo el avión a Barcelona para que en la esquina de Diagonal y la Innombrable ya erija un arbolito de hojas violáceas sin olor. No volveré a recordar. Jacaranda vendrá y me devolverá el amor por el mundo. Adeu, Quinto Sol, Cuatro Vientos, 3, 2, 1... baño mi canto con flores, espejo de jades de mil colores "Just tell my wife I love her very much, she knows”.
viernes, agosto 26, 2005
lunes, agosto 22, 2005
Guión de “Oscillate Wildly”. Parte II “No llueve en el velorio”
Música de salida (para un filme). Una escena violenta interrumpe los pensamientos de Oscar W. Dos viejos pelean, los golpes tienen un sonido parecido al que se produce cuando un bat revienta una pelota de hueso forrada de piel. La diferencia entre un bat y un puño no es mucha, en los dos casos si no se utilizan correctamente se rompen. Entre la bola y la cabeza: el peso, sin embargo casi nunca se usan correctamente.
El sonido de los golpes es un engaño. Cuestión de imaginación. Un sonido deleitable podría convertirse en un sonido aterrador, un sabor placentero podría convertirse en un disgusto al grado del asco, el truco esta en no curiosear mucho sobre el origen de las cosas. El director utilizó esta premisa para engañar al espectador. El sonido tétrico de cada golpe, fue grabado en el norte del país, durante la práctica de bateo de un beisbolista profesional. Es un sonido violento, de complexión robusta. Un golpe victorioso y sutil, que deforma y provoca escandalo.
El sonido de los golpes es un engaño. Cuestión de imaginación. Un sonido deleitable podría convertirse en un sonido aterrador, un sabor placentero podría convertirse en un disgusto al grado del asco, el truco esta en no curiosear mucho sobre el origen de las cosas. El director utilizó esta premisa para engañar al espectador. El sonido tétrico de cada golpe, fue grabado en el norte del país, durante la práctica de bateo de un beisbolista profesional. Es un sonido violento, de complexión robusta. Un golpe victorioso y sutil, que deforma y provoca escandalo.
(Se editaron los mejores sonidos, el beisbolista no cobro por este servicio, pidio, con orgullo, que se utlizaran los nombres con que bautizo a cada golpe: el cerveza helada, el carne sobre un asador, algo parecido al vodka, el camarón pulp (no pulpo), el placer compartido, el última pieza del rompecabezas, el sonido que coincide, el última palabra del crucigrama, el domingo en la mañana, el desayuno, el estero, el cuerno de chivo, el bahía, el safe, el click, el sí, el bien, el ok, el perfecto, el chilo, el levantarse, mirar, apretar los músculos y gritar. Una petición exagerada según el director.)
Oscar W. observa a un policía que pretende detener la pelea justo cuando las dos enormes masas, se levantan del suelo, sacuden tímidamente sus sacos, abrochan sus botones, sonríen y buenas noches, se disculpan al aire con cordialidad, como si hubieran terminado de firmar algún convenio o tratado. Oscar W., ignora el gesto completamente ridículo, busca en el pizarrón el nombre de su abuela. Son diez salas o velatorios. El hermano de Oscar W., baja las escaleras en ese instante, con un teléfono en mano, no parece angustiado ni mucho menos consternado; distraídamente, sin dejar de mirar el teléfono, saluda a uno de los viejos recién levantados con familiaridad e informa al mismo tiempo a Oscar W.: sala diez. El hermano parece domina la situación, sin embargo estan velando a diez cuerpos en el edificio, ¿Quién pretende dominar la situación? ¿No es momento perfecto para ignorar el orden?
La cámara, instalada en la última sala (10), se queda fija en el ventanal que recorren las gotas de lluvia, mientras Oscar W. sube las escaleras. Hay dos sillones y una dama fuma mirando al exterior. Oscar W., aparece de espalda a la camara y mira las puertas de las dos salas, la ocho y la nueve, después mira el ventanal, gira su cuerpo y se queda mirando la camara (sala 10). En su gesto disminuye la angustia al ver la sala diez, sin embargo, algo lo detiene unos segundos, tal vez el placer del encuentro o la coincidencia. Detrás de él, la dama que fuma canta, su voz es suave y familiar, una sopa caliente, un abrazo. Oscar W. se detiene, antes de subir a la sala 10, cierra los ojos, la pantalla se cierra también (simulando ser un ojo), se queda negra, sin imágenes, sin ventanal, sin sala, con el sonido de una voz que canta. La sala se queda oscura, se escucha a lo lejos la lluvia y Oscar W. piensa: “tal vez perdió el piso en algún momento”. ¿Quién no pierde el piso después de una muerte? Oscar W. no ¿perder el piso significa ignorar el orden? Corte y se repite.
martes, agosto 16, 2005
LOS CONVIDADOS DE PIEDRA III
En una de sus múltiples cartas a Olga Havlová desde la cárcel, Václav Havel afirma su ateismo de esta forma:
"Me doy cuenta de que en ese contexto te debo otra pequeña explicacion: al escribirte hace poco aquí se ha precisado mi punto de vista sobre las cosas que despiertan mi respeto me refería, antes que a nada, al mencionado dominio de uno mismo. No desear a cualquier precio lo que tiene el otro, no envidiar nada; no dejarse arrastrar por deseos insatisfechos ni satisfacerlos al precio de la autohumillación; no enfurecerse siempre que hay razón para ello y no pensar siempre en uno mismo; no sucumbir a la desesperación aunque la situación sea grave, o al menos guardar la angustia para sí y no molestar con ella a los demás, y sobre todo no dejar que se refleje en tu actuación; saber aceptar las consecuencias naturales de la propia actuacion, dominar la tendencia al odio y el deseo de venganza, saber perdonar; no sentir lástima por uno mismo y su destino (como si uno fuese el centro de toda la desgracia humana); no desahogarse de manera falsa o injusta y no compensar el propio sufrimiento haciendo sufrir a los demás; y un largo etcétera; todo ello son manifestaciones del dominio de uno mismo que admiro como característica de verdadero valor, tan distinto del falso-exterior y fingido-que suele manifestar soltando un torrene de palabras groseras, amenazas o incluso golpes (generalmente dirigidos a alguien de quien no se espera que devuelva la pelota); detrás de ese valor de los perdonavidas se oculta muy a menudo un carácter cobarde. Ahora los comprendo, pero no los respeto."
LOS CONVIDADOS DE PIEDRA II
Inolvidable disertación sobre la amistad como fuente de las más grandes bondades y objeto de las más bajas pasiones, según Sándor Márai:
"No ocurre muchas veces.... pero tampoco es tan raro como algunos creen. Yo he llegado a pensar que la amistad es un lazo parecido a la union fatal de gemelos. Esa peculiar correspondencia de las vocaciones, de las simpatías, de los gustos, de los aprendizajes, de las emociones ata a dos personas y les asigna un mismo destinto.
El general le pregunta a Kónrad: ¿Por qué me odiabas?...en el fondo de tu alma habitaba una emoción convulsa, un deseo constante, el deseo de ser diferente de lo que eras. Es la mayor tragedia con que el destino puede castigar a una persona. El deseo de ser diferentes de quienes somos: no puede latir otro deseo más doloroso en el corazon humano...Tenemos que soportar nuestro carácter y nuestro temperamento...Tenemos que soportar que nuestros deseos no siempre tengan repercusión en el mundo. Tenemos que soportar que las personas que amamos no siempre nos amen, o que no nos amen como nos gustaría. Tenemos que soportar las traiciones y las infidelidades, y lo más difícil de todo: que una persona en concreto sea superior a nosotros por sus cualidades morales o intelecutales. Esto es lo que he aprendido en 75 años de vida, aquí, en medio de este bosque. Pero tú no has podido soportarlo-dice en voz baja"
Los otros, los demás: nosotros.
Desanimo: un globo desinflado después de la fiesta, una piñata rota sin dulces; cuando soltamos un suspirote, cuando nuestra montaña de cartas se derrumba con un estornudo, cuando termina una canción en la radio justo al momento de prenderla, cuando la cartelera falla, cuando la lluvia termina, cuando el equipo pierde, cuando un cuerno le atraviesa la pierna al torero, cuando el amor se distrae, cuando la distancia gana, cuando el tiempo regresa como boomerang, cuando ya se fue o ya termino o cuando no lo dejo…Que otro hable por mi, hoy necesito escucharlo, necesito escuchar al sobreviviente, al conocedor de la condicion humana, que me rodeen los convidados. He fallado, no puedo presumir de nada, la humildad es una virtud devaluada de estos tiempos y que se confunde con el drama, doblar los brazos y reconocerse vencido, es un gesto de valentía, que no necesita de gestos dramáticos, solo la palabra mágica aceptarse. Todo lo demás es mentira.
LOS CONVIDADOS DE PIEDRA.
"Imitación de Verlaine
La noche infinitamente silenciosa de México DF
abre la boca y un muchacho de 18 años se inclina otra vez
frente a sus calles, observando, sin parpadear, los collares
y los asesinatos, los periódicos viejos
y los accidentes automovilísticos, que similares a un público
rodean el salón del vals, sus fronteras ambiguas, donde él,
vestido con pantalón vaquero y camisa blanca,
saluda de nuevo a una muchacha de ojos brillantes.
Y las copas tristes van de mano en mano por la larga mesa
de las conversaciones nostálgicas de los desempleados:
noches pasadas en un Vips o en un chino, observando
las transparentes velas que los ángeles apagan (a través
de ese murmullo él siente el contorno de voces muy remotas)
cuando las palabras indicadas para saludarse
eran escogidas entre los muchos letreros luminosos.
Cierta elegancia en los gestos de los sonámbulos,
o en su blanca, silenciosa y veloz manera de amar,
que el muchacho quiere estudiar antes de morir.
Roberto Bolaño"
La noche infinitamente silenciosa de México DF
abre la boca y un muchacho de 18 años se inclina otra vez
frente a sus calles, observando, sin parpadear, los collares
y los asesinatos, los periódicos viejos
y los accidentes automovilísticos, que similares a un público
rodean el salón del vals, sus fronteras ambiguas, donde él,
vestido con pantalón vaquero y camisa blanca,
saluda de nuevo a una muchacha de ojos brillantes.
Y las copas tristes van de mano en mano por la larga mesa
de las conversaciones nostálgicas de los desempleados:
noches pasadas en un Vips o en un chino, observando
las transparentes velas que los ángeles apagan (a través
de ese murmullo él siente el contorno de voces muy remotas)
cuando las palabras indicadas para saludarse
eran escogidas entre los muchos letreros luminosos.
Cierta elegancia en los gestos de los sonámbulos,
o en su blanca, silenciosa y veloz manera de amar,
que el muchacho quiere estudiar antes de morir.
Roberto Bolaño"
miércoles, agosto 10, 2005
martes, agosto 09, 2005
El puente negro

Es tiempo de nostalgia y a veces sucede; hay que verificar el rezago del tiempo, sacudir el polvo de la alfombra. No hay solución, recaemos todo el tiempo; el tiempo no cura, pero si toca la puerta, abrir pronto, dejalo entrar dice el poeta Deniz. Es tiempo de recoger cenizas, de limpiar la mesa, de apagar las velas, de vaciar los restos de las botellas y de mirar el color rojo de las colillas en el cenicero, para evitar el dolor de cabeza y el arrepentimiento.
¿Alcanzan a distinguir bien la foto que esta al costado? Acérquense mas, es real. Es un atardecer del noroeste mexicano y por lo que observo cada vez se pone mejor, el cielo madura, hace guiños, es verano, es precioso, una sabana bordada con hilos rojos y azules que envuelve a la ciudad. Pase varios veranos manejando mi auto hacia el sol, justo a la hora del atardecer. Imposible salir inmune, todo acto tiene consecuencias y este me consumió la cabeza, ahora todo es lento y aburrido, como decía Basquiat después de sus vacaciones junto al ácido.
El puente negro es un objeto sin vida, sin tren, un guardián de los 3 ríos que parecen uno, una puerta de entrada a la ciudad. ¿Creen que es suficiente escribirlo, dramatizar sobre el asunto, solemnizar la situación, escribir un blog, platicar?
Tres historias y los dejo descansar: La noche en que dos camionetas se detuvieron justo a un costado del puente negro, frente a nosotros y nos impedían avanzar, como una metáfora a la permanencia (violencia). La madrugada en que detuvimos el auto en la curva que desemboca en la avenida independencia, para caminar sobre el puente negro (deseo). El sueño en el que un autobús me dejaba con mis maletas justo debajo del puente: no tenia casa, no tenia monedas y todos los teléfonos se me habían olvidado (miedo).
Todo es verdad, tengo miedo de seguir desando regresar, tal vez ya no tenga casa, ni recuerde los telefonos de nadie. Un impulso violento que no me deja descansar.
viernes, julio 22, 2005
Guión de “Oscillate wildly”. Parte I “Llueve en el velorio"

Música de fondo. Piano lento y repetitivo. Contundente. Guitarra y batería se unen al piano y en conjunto abren la toma. Llueve. No hay forma de secarse. En una esquina una pareja pelea, nadie gana pues ella le avienta agua en la cara proveniente de una botella, y los dos terminan mojados. El se enoja y la cámara corre por la acera hasta llegar a una avenida larga, dobla a la derecha y entra para detenerse justo en el tapete de la entrada. La música sigue, no hay necesidad de detenerla. El sonido de la lluvia disminuyo, se convirtió en un capitulo pendiente, en un elemento de la narración que tal vez defina la trama, no se puede poner una pistola en un texto sin disparala ¿no?. La cámara hace una pirueta, un espiral que va de los zapatos arrastrándose en el tapete para secarse, al rostro de Oscar W. (Narrador). Marea el movimiento de cámara, causa vértigo, almacena adrenalina en las ojeras (aquí el director rinde un tributo a ese gran invento que es la montaña rusa, una estructura que promete caerse desde que se edifico). La cámara se queda fija, mirando el rostro de Oscar W., (¿sucederá algo? ¿Se detuvo el tiempo? ¿Se atoro el rollo? ¿Cacaro?) Una voz en "off" , un minuto después conlcuye: “Que rico detenerse, ¿verdad abuela?¿Tremenda lluvia no? que bueno que te fuiste". Corte y queda.
jueves, julio 14, 2005
Fondo.
Me mira desde una posición extremadamente cómoda, desde el fondo, allá en la última fila del salón de clases, por decirlo de alguna manera, pero no es así, fuma y se queda mirando unos minutos como el placer se debilita hasta desaparecer en cenizas ¿la muerte o un cigarro que se consume con placer? o ¿el cigarro como fondo? Imagino, cuando la observo y ella juega con el plástico que envuelve su cajetilla de cigarros, que llora todo el tiempo aunque sus lagrimas sean invisibles, y su gesto incorruptible.
Esta un poco muerta desde hace tiempo y se ríe, su risa proviene de algún lugar lejano como el punto blanco que se negaba a desaparecer en la vieja tele de bulbos después de apagarse, un universo que lucha por sobrevivir, una metáfora al gran invento que es la ventana y que debería llamarse escape, toda una forma de sobrevivencia.
Nos quedamos callados, prefiero escuchar la música, ese remolino que poco a poco me ha logrado seducir, tal vez todo se resuma en que en verdad no me importa la opinión de alguien mas, ni la esperanza de alguien mas, ni la risa de alguien mas, ni el espíritu de alguien mas, ni los acentos de alguien mas, ni los consejos de alguien mas, ¿ridiculo no?, pero creo que son tiempos en que uno no esta para aguantar nada, que dan ganas de despegarse de todas esas manifestaciones pastosas, lentas y tan sufridas, con el mismo ímpetu/ansia/desesperacion que el altanero quita la mierda de su zapato, manteniendo el olor todo el dia.
Esta un poco muerta desde hace tiempo y se ríe, su risa proviene de algún lugar lejano como el punto blanco que se negaba a desaparecer en la vieja tele de bulbos después de apagarse, un universo que lucha por sobrevivir, una metáfora al gran invento que es la ventana y que debería llamarse escape, toda una forma de sobrevivencia.
Nos quedamos callados, prefiero escuchar la música, ese remolino que poco a poco me ha logrado seducir, tal vez todo se resuma en que en verdad no me importa la opinión de alguien mas, ni la esperanza de alguien mas, ni la risa de alguien mas, ni el espíritu de alguien mas, ni los acentos de alguien mas, ni los consejos de alguien mas, ¿ridiculo no?, pero creo que son tiempos en que uno no esta para aguantar nada, que dan ganas de despegarse de todas esas manifestaciones pastosas, lentas y tan sufridas, con el mismo ímpetu/ansia/desesperacion que el altanero quita la mierda de su zapato, manteniendo el olor todo el dia.
Siempre nos quedamos callados, son nuestros fantasmas los que dialogan, juegan cartas, comparten el cigarro, tiran dados, hojean revistas, recuerdan peliculas, toman cafe, coinciden, mientras ella se asoma hacia el balcon en un gesto totalmente sucida, yo recargo mi cabeza en el sillon, cierro los ojos y temo desaparecer.
Me he vuelto un egoísta, un vicioso, un adicto que mira con placer el gran hongo de humo que destruye al mundo, desde el fondo de la musica, pegado a la pared a salvo del puñal, en donde seguramente nadie ni nada me puede sorprender, acaso la niña que llora, se quita la mierda del zapato, fuma, se rie y me mira como si yo cantara todas esas canciones que pongo en mi radio.
Me he vuelto un egoísta, un vicioso, un adicto que mira con placer el gran hongo de humo que destruye al mundo, desde el fondo de la musica, pegado a la pared a salvo del puñal, en donde seguramente nadie ni nada me puede sorprender, acaso la niña que llora, se quita la mierda del zapato, fuma, se rie y me mira como si yo cantara todas esas canciones que pongo en mi radio.
martes, julio 05, 2005
Bienvéngome
He aceptado esta invitatio. No sé -como dirían los inexpertos pero que no lo dicen por inexpertos- qué decir. Han de pasar unos cigarros y unas noches mil mil veces hasta que esta pluma recaiga sobre los kilos que llevo enterrados por años. Nunca se me ha dado lo de clavarme en algún sinsentido consentido. Nunca he dicho que no tengo nada qué decir. Nada. Es inútil complacer al vigilante que eres cuando en las noches de asalto vienes voyeur a ver la letra en la mano ajena. Lávate mejor los dientes y deja que te lleve de la mano con la madrugada a tu morada por los golpes habitación oscurita. No, sin miedo no se llega a nada. Ábrete en canal puta desconsolada y cómete este susurro a la boca, desesperado. Ahora mójate el pelo, mírate en el azulejo y corre arrastrando las patas de la cama. Tápate y suda. Ya se te aparecerá el embrujo y el espanto. Payaso. Que te lleve el buen diablo si no acabas diciendo ¡que me lleve el diablo! Que me salve la vida si no te dije algo.
Hace 4 añotes
Me siento viejo. Estos ojos están ansiosos de romperse en el claro oscuro del espejo que es mi alma. Nunca superaré las ganas de llorar. Me avergüenza no poder hacerlo. Ha llegado otro tiempo de calma. Una semana más –diría Jaime- para pasarme inadvertido delante de mi mal dolor, de mi mala voluntad para componer las virtudes. Sobrepasar la crisis concupiscible, la irascible, ¿y qué decir de la prudencia? Una vez más me hallo refugiado en la maldita razón, ya la extrañaba. He de hacer temblar el cielo al arrojar la toalla, las agallas. Las mujeres no están, ¿cómo hacerlas venir? La decadencia es la perfecta justificación para atiborrar de diálogos a cualquier interlocutor.
Mis manos son los peces,
el barco que aguarda el aplauso del cardumen es mi desdicha.
Pesquero de los besos no dados,
de los parpadeos que escucho de la boca de la buena mujer.
Quiero que se arrodille con la red bien asida
para tenderme al lento fuego,
desde la arena,
con las muñecas prendidas al cáñamo,
de una mujer de buen puerto.
¿Cuándo se me va agotar la incertidumbre del titubeo ante la sonrisa ajena? He rodeado miles de puertos y mi casco está oxidado. En las orillas ante la gente cuento que poseído por la rabia de dios te había arrastrado a mi cabaña de carne hasta que el primer sereno de la creación se había derrumbado; que sin nudos ni cobardías habías aprendido a saltar de noche entre las fieras, y a decir mi nombre por las tardes de lluvia y truenos; que entretanto el mundo nacía yo le reclamaba al Bondadoso tu distancia; que le había hablado de frente y que mi juventud no había aminorado; que le hice enojar; que me condenó a verte a diario y a quererte y a besarte.; y que tú nada, que sólo embravecías cuando no nos hallábamos los pómulos; que llorabas mucho y que yo triste pescaba y viajaba para darte de sorpresas; que fui dueño de la natura; y que tú nada.
Mis manos son los peces,
el barco que aguarda el aplauso del cardumen es mi desdicha.
Pesquero de los besos no dados,
de los parpadeos que escucho de la boca de la buena mujer.
Quiero que se arrodille con la red bien asida
para tenderme al lento fuego,
desde la arena,
con las muñecas prendidas al cáñamo,
de una mujer de buen puerto.
¿Cuándo se me va agotar la incertidumbre del titubeo ante la sonrisa ajena? He rodeado miles de puertos y mi casco está oxidado. En las orillas ante la gente cuento que poseído por la rabia de dios te había arrastrado a mi cabaña de carne hasta que el primer sereno de la creación se había derrumbado; que sin nudos ni cobardías habías aprendido a saltar de noche entre las fieras, y a decir mi nombre por las tardes de lluvia y truenos; que entretanto el mundo nacía yo le reclamaba al Bondadoso tu distancia; que le había hablado de frente y que mi juventud no había aminorado; que le hice enojar; que me condenó a verte a diario y a quererte y a besarte.; y que tú nada, que sólo embravecías cuando no nos hallábamos los pómulos; que llorabas mucho y que yo triste pescaba y viajaba para darte de sorpresas; que fui dueño de la natura; y que tú nada.
lunes, julio 04, 2005
The way that he sings.

Hay noches, especialmente cuando se va la luz, en que añoro la compañía de mi guitarra. Es la forma en que me mira desde la oscuridad; arrumbada, coqueteando desde una esquina, mientras yo la miro como a un libro amarillento de física o de quimica; lo mismo que el chino. Es posible que entre todos esos sueños/pesadillas que tengo constantemente, que no son mas que oleajes enormes, ilusiones, deseos, proyectos, archivos comprimidos en imágenes sin sonido, exista uno que explique todo; aquel en el que melodías grandiosas, que yo toco, que yo compongo y que, lo mas extraño, yo canto en un idioma indescifrable, se escuchan todo el tiempo: un alivio del lenguaje, un logro de la musica.
(¿Por qué suena tan extraño cuando ellos dicen que el mundo se mueve hacia arriba? Es un misterio, tal vez; hay tantas cosas que no puedo entender.)
Lo mas extraño es que no solo la forma en que canto, sino las palabras que digo, una conjunción perfecta de objetos y materiales, como si la madera y el nylon fueran una extensión del cuerpo, y lograr conjunciones tan perfectas llenas de pausas, de voces y de guitarras fuera lo mismo que responder a un impulso tan simple como aplaudir o rascarse la cabeza.
Siempre termino despertando con el brazo entumido, aterrorizado al recordar que minutos antes me encontraba en un callejón inmenso, respondiendo a la mirada de un gato, con un sombrero puesto, como si el mundo se hubiera mudado de casa o el periódico amaneciera con su primera plana en blanco; sin guitarra, sin canción, sin voz, sin sonido, con el recuerdo vago de una vieja canción de radio, de un éxito que repito durante el resto del dia: la misma cancion que compuse en mi sueño.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


