Espiro la gruta lento, lenta y robustamente.
Abajo, soy animal de duermevela,
hombre de ágape ajeno.
El vertiginio suntuoso y la oración que no se decide.
Cripta, críptico.
Sólo dios es vencedor, sólo yo sé qué soy.
Entre las bestias que se caen de los dedos de las ramas de los árboles de los brazos, dejamos el jugo que se vierte con sabor a dedos, ramas, árboles y brazos de bestias.
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