miércoles, diciembre 21, 2005

Carta desde Francia

Me pareció espectacular…

vestida de blanco, me recibió,

y yo, que no tenía idea alguna de su verdadera belleza,

me entregué del todo, enmudecido por sus labios,

que besaban mis pies, a cada paso que daba para conocerla.

A mi me pareció espectacular…

por más que me la habían narrado,

por más fotos que le conocía,

ninguna se le acercaba al misterio de sussusurros,

ni de sus narcisismo heredado

de príncipes, reyes y amantes.

A mí, y sólo a mí, me pareció espectacular

que un 28 de noviembre del 2005 Paris se vistiera de blanco,

para recibirme, novia hermosa, con sus calles abiertas,

sus niños jugando, su museo de Louvre blanqueado de nieve,

su Notre Dame revuelta, con corona de espinas y clavos de crucifijo.


Y que yo caminara, imaginándote a mi lado,

mujer de mis amores, de mi mano te acariciaba,

por las calles de nuestra ciudad,

tú besábasme como si fuera la última vez que me vieras.

…a mí, sólo a mí y existencialmente a mí, Paris me pareció espectacular

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