
Música de fondo. Piano lento y repetitivo. Contundente. Guitarra y batería se unen al piano y en conjunto abren la toma. Llueve. No hay forma de secarse. En una esquina una pareja pelea, nadie gana pues ella le avienta agua en la cara proveniente de una botella, y los dos terminan mojados. El se enoja y la cámara corre por la acera hasta llegar a una avenida larga, dobla a la derecha y entra para detenerse justo en el tapete de la entrada. La música sigue, no hay necesidad de detenerla. El sonido de la lluvia disminuyo, se convirtió en un capitulo pendiente, en un elemento de la narración que tal vez defina la trama, no se puede poner una pistola en un texto sin disparala ¿no?. La cámara hace una pirueta, un espiral que va de los zapatos arrastrándose en el tapete para secarse, al rostro de Oscar W. (Narrador). Marea el movimiento de cámara, causa vértigo, almacena adrenalina en las ojeras (aquí el director rinde un tributo a ese gran invento que es la montaña rusa, una estructura que promete caerse desde que se edifico). La cámara se queda fija, mirando el rostro de Oscar W., (¿sucederá algo? ¿Se detuvo el tiempo? ¿Se atoro el rollo? ¿Cacaro?) Una voz en "off" , un minuto después conlcuye: “Que rico detenerse, ¿verdad abuela?¿Tremenda lluvia no? que bueno que te fuiste". Corte y queda.